Ahume es una asociación sin ánimo de lucro, en la que damos apoyo y acompañamiento grupal o individual, entre otras actividades, a madres y padres en proceso de duelo perinatal, gestacional y/o neonatal. Este acompañamiento también se extiende a familiares allegados como hermanos, abuelos, y personas que forman parte del círculo más próximo a los padres.
Durante el embarazo se supone que todo acabará bien, pero, lamentablemente, más a menudo de lo que pensamos, dicho embarazo no llega a término.
La muerte gestacional sucede durante el embarazo, pudiendo ser causada de forma natural (aborto espontáneo) o intencionalmente (interrupción voluntaria o legal del embarazo por problemas del feto o amenaza para la salud materna).
La muerte perinatal es la que sucede en torno al parto, antes, durante o después del momento del nacimiento.
La muerte neonatal es aquella en la que el fallecimiento del recién nacido sucede prematuramente días después del parto.
Lo que suele ocurrir ante esta pérdida es que aparece un duelo muy característico ya que está muy silenciado e invisibilizado, más allá del entorno próximo de quienes han sufrido la pérdida. Esto conlleva que los padres y los miembros de la familia más allegados viven esta situación en soledad. En estos casos se hace imprescindible una escucha y entrega de gran calidad, con total presencia y con un exquisito cuidado de las personas dolientes.
Cuando la muerte sacude a la familia de ese bebé tan querido y deseado, además del dolor emocional que les causa tal experiencia, los padres se enfrentan a un entorno familiar y social poco preparado, formado e informado para empatizar sin herir, así como a unos entornos social, burocrático, jurídico, etc. poco sensibles.
En las muertes intrauterinas en las que la nueva vida ha alcanzado menos de 180 días de embarazo o pesa menos de 500 gramos, la familia no tiene oportunidad de registrarlo en ningún lugar y, con frecuencia, no puede disponer del cuerpo, por lo tanto esa criatura desaparece para la sociedad, lo que deja a la familia en un duelo muy incomprendido y desautorizado que no suele tratarse específicamente, quedando la familia desamparada y sola.
Ese proyecto de vida de los padres, tan ilusionante que imagina una preciosa y preciada carga en los brazos, se rompe de un zarpazo abriendo una herida que dejará huellas muy dolorosas.
Desde aquí, lanzamos el proyecto de dar una respuesta, acompañando a todas estas personas que necesitan esa comprensión, ese cuidado y ese acompañamiento amoroso para poder hacer un duelo en condiciones que les permita continuar viviendo con el recuerdo, pero sin sufrimiento añadido.
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